La aprobación de la ley de facultades delegadas abre una nueva etapa. En el Congreso nace por fin un centro político conformado no por la bancada de Buen Gobierno, como debió ser por la relativa afinidad programática con Fuerza Popular, sino por Obras, cuyos dirigentes Ricardo Belmont y Daniel Barragán definieron claramente que “no son obstrucción sino solución”.